Uno de los mitos arraigados en la sociedad costarricense es que las motocicletas son solo para hombre, y es que en carretera es muy común encontrar solamente conductores masculinos. Pero esto es algo que de a poco ha venido cambiando. Las motocicletas tipo "scooter", de transmisión automática, han venido a facilitar la incursión de las mujeres en este medio de transporte.
Sin embargo, montar una motocicleta es una actividad compleja y requiere de capacidades técnicas como mantener el equilibrio y operar los diferentes dispositivos al mismo tiempo (freno, acelerador, embrague, luces, etc.), además de observar y respetar el entorno vial (señales y otros vehículos). En otras palabras conducir una motocicleta requiere concentración y un entrenamiento previo. No se puede salir a la vía pública antes de dominar todos los aspectos involucrados.
Si comparamos el uso de una motocicleta con el de una bicicleta encontraremos muchas similitudes, se tienen dos ruedas y una manivela para la dirección. Las diferencias principales son la fuente de la propulsión, la velocidad máxima posible y por supuesto su peso. Entonces a qué se debe que las personas sientan cierto miedo a su uso. En realidad se puede deber a que el temor radica en las imprudencias que comete continuamente la gran flotilla vial. La violencia en carretera nos mantiene atados.

